Pareja y vínculos • PsicoIntegra
“Querer y necesitar: ¿son lo mismo en una relación?”
La Dra. Delia M. Hinojosa Amavizca habla sobre la diferencia entre el amor y la dependencia emocional, y por qué confundirlos puede costar muy caro.
— ¿Hay diferencia entre querer a alguien y necesitarlo?
Sí, y es una diferencia fundamental, aunque en la vida cotidiana las dos cosas suelen mezclarse y no siempre es fácil distinguirlas. Querer implica un movimiento hacia el otro que nace desde un lugar de relativa plenitud: me acerco a ti porque tu presencia enriquece mi vida. Necesitar, en cambio, tiene una cualidad más urgente, más ansiosa: te necesito para completarme, para calmar algo que sin ti no se calma. No es que la necesidad sea mala —todos necesitamos a otros, eso es parte de ser humanos— pero cuando la necesidad es tan intensa que devora el deseo, la relación empieza a tener un costo muy alto para los dos.
— ¿Cuándo la necesidad se convierte en dependencia emocional?
Cuando el bienestar propio queda completamente supeditado a la presencia, la aprobación o el estado de ánimo del otro. Cuando uno no puede estar bien si el otro no está, no puede tomar decisiones sin consultarlo, siente un miedo desproporcionado al abandono, tolera situaciones que le hacen daño con tal de no perder la relación. Eso ya no es amor: es una forma de angustia organizada alrededor de otra persona. Y generalmente tiene raíces en experiencias muy tempranas de vínculo, en cómo aprendimos —o no aprendimos— a confiar en que los demás estarían ahí.
— ¿Por qué algunas personas caen una y otra vez en relaciones dependientes?
Porque lo familiar tiene una fuerza enorme, aunque sea doloroso. Si creciste en un entorno donde el afecto era intermitente, donde tenías que ganarte el amor o donde nunca sabías con qué te ibas a encontrar, eso deja una marca en la manera en que te vinculas. De adulto, sin darte cuenta, puedes buscar relaciones que reproduzcan esa dinámica porque es lo que conoces, lo que tu psique reconoce como amor. El trabajo terapéutico consiste precisamente en poder ver ese patrón, entender de dónde viene y empezar a construir algo diferente.
— ¿Y qué pasa con quien está del otro lado, el que es ‘necesitado’?
También tiene su propia historia. Muchas veces quien tolera o incluso busca una pareja muy dependiente tiene conflictos propios alrededor de la intimidad, del poder o del miedo al abandono: se siente seguro cuando es indispensable, o le resulta difícil sostener una relación entre iguales. Las dinámicas de dependencia casi nunca son unilaterales: hay algo en los dos que se engancha. Por eso trabajar solo con uno de los dos tiene límites; lo óptimo es poder mirar la dinámica como sistema.
— ¿Cómo se ve una relación donde hay amor sin dependencia excesiva?
Se ve en que los dos pueden estar bien también cuando no están juntos. Que hay espacio para la vida propia: amigos, proyectos, tiempo a solas sin que eso se viva como amenaza. Que el desacuerdo no implica el fin de la relación. Que cada uno puede decir que no sin que el otro se derrumbe. No es una relación fría ni distante: es una en la que la cercanía no aplasta y la distancia no aterra. Es más fácil describirla que construirla, pero se puede.
— ¿Qué le diría a alguien que siente que no puede vivir sin su pareja?
Que esa intensidad merece atención, no como señal de que ama mucho —aunque quizá sí ame— sino como señal de que hay algo en su propio mundo emocional que necesita ser mirado. No porque haya algo malo en él o en ella, sino porque merece una vida en la que su bienestar no dependa enteramente de otra persona. Eso se trabaja. Y el resultado no es dejar de querer: es aprender a querer desde un lugar más libre.
Psicoanalista • Especialista en psicoterapia de pareja • PsicoIntegra
Miembro de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM) e International Psychoanalytical Association (IPA)
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