Mirada a la vejez desde el psicoanálisis

Mirada a la vejez desde el psicoanálisis

El presente trabajo es el resultado del seminario de Desarrollo en la formación Psicoanalítica de la Asociación Psicoanalítica Mexicana donde después de muchas lecturas y reflexiones tanto de la teoría revisada como de nuestra clínica nos dimos cuenta de que es un tema del que hay relativamente poco escrito. Nos dimos a la tarea de buscar artículos donde nos explicaran la clínica con estos pacientes que son considerados “de la tercera o cuarta edad” ya que desde la teoría se conoce que “no son analizables”. Sin embargo, tanto en nuestra clínica como en el material encontrado esto no sucede así. El interés también nos surge porque según las encuestas sobre envejecimiento señalan que la esperanza de vida ha aumentado en forma considerable por lo que las personas “viejas” estarán en aumento mientras que las tasas de natalidad estarán a la baja. Esta es una situación que debe abordarse multidisciplinariamente, ya que los adultos mayores enfrentan necesidades médicas, sociales y psicológicas diferentes y que deben ser tomadas en cuenta. Las personas de estas edades suelen generar reacciones que debemos tratar de entender, que van desde el rechazo, incomprensión, hartazgo, etc., y muchas veces causa el abandono por parte de familiares y amigos. A medida que la edad avanza nos enfrentamos a un deterioro físico, el cuerpo empieza a fallar, esta herramienta que es fundamental para la existencia, por lo que se empieza a depender de otros; muchas veces los hijos quienes están en un momento vital de querer abrirse camino en la vida y sus “viejos” son vistos como estorbos. En los casos clínicos documentados en algunos artículos revisados, así como en nuestra experiencia clínica encontramos que las personas de la tercera y cuarta edad buscan consulta con mucha necesidad de ser escuchados y alcanzar cambios en este último recorrido de su ciclo vital, cambios que a veces pueden consistir en una buena despedida y cierre de la vida. También podemos relatar que en muchos casos encontramos que el proceso psicoanalítico puede darse ya que pueden asociar, desarrollar vínculos profundos en donde se despliegan procesos transferenciales importantes. Nos queda el deseo de seguir investigando y relatar viñetas clínicas, así como de invitar a las y los lectores a interesarse en este tema, investigar y escribir sobre sus experiencias. El escepticismo trastocando la vejez Uno de los acontecimientos más considerables para la humanidad en la actualidad es que los habitantes del mundo están envejeciendo, según la Organización de las Naciones Unidas - ONU en 2021, 761 millones de personas en la tierra tenían 65 años o más, para el 2050 se considera que a esta cifra se sumarán 1600 millones, es por lo que debemos replantearnos sobre el entendimiento, así como las propuestas comprendidas esta etapa de vida. La consciencia propia de la existencia permite elegir alternativas sobre nuestro presente y futuro, ¿qué diremos al respecto de la senilidad? Las circunstancias que se viven en este ciclo de existencia tales como los cambios físicos, neurológicos, económicos, sociales, así como la voluntad y esperanza en varias ocasiones se deterioran, se advierten ciertos límites por los que transcurre la vida humana; es decir, experimentar la última etapa de vida llamada vejez. William Masters y Virginia Johnson en 1960 iniciaron investigaciones sobre la respuesta sexual humana en los adultos mayores ante el cambio de percepción y sensibilidad en las diferentes zonas del cuerpo, de modo que donde había satisfacción ahora provocaba dolor. Años más tarde, siguieron con su trabajo, y con nuevas aportaciones en lo relativo a la atención de parejas con problemas en su vida erótica ya que se considera que el deseo sexual era escaso; con los varones la erección es mínima o en ocasiones ya no es posible, esto provoca temor al fracaso y baja autoestima. Por otro lado, existe otra población que siendo ya madura o anciana persigue, piropea, coquetea o mira lujuriosamente a mujeres u hombres más jóvenes, y a la que le gustan los temas relacionados con el sexo, se les llama “Viejos/ as rabos verdes” es decir una postura de ridículo no sólo por su desbordado deseo sexual, sino por la edad, en la que ya no se le considera adecuado. Por otro lado, a nivel

• Social: Existe una considerable disminución de participación e interés por los adultos mayores, ya que esta población se considera no productiva.

• Cognitivo: La rapidez del pensamiento se cree que es lento, con una considerable merma en la memoria y dificultad de comprensión. • Físico: Las enfermedades degenerativas son inminentes, sus músculos, movimientos, visión, escucha están deterioradas.

• Familiar: En muchos de los casos no tienen voz, voto, presencia e importancia dentro de los hogares.

• Emocional: Existe tristeza, ansiedad, miedo, culpa y desesperanza.

Esta es la forma en que la mayoría de las personas consideran la vejez. Sin embargo, ante lo dicho, cabe mencionar que en 1920 en Más allá del Principio del Placer, Freud incorporó una nueva terminología El principio del nirvana, es decir, la reducción de la tensión y el mantenimiento de un estado casi libre de estimulación. Sin embargo, más adelante en 1924, Freud cambió de opinión y distinguía ambos principios. Freud creía que la distinción era necesaria porque ciertos estados de placer requieren incrementos más que reducciones en la excitación. Por tanto, el principio del nirvana y el principio de placer podían distinguirse como tendencias separadas, aunque complementarias, en la vida mental. Entonces para Freud el Principio del nirvana era una tendencia homeostática del sistema nervioso a deshacerse de las tensiones perturbadoras y el exceso de estimulación. En los que los procesos mentales asociados también se esfuerzan por reducir la excitación y la tensión y por mantener la estabilidad. Es un impulso por obtener o conservar una absoluta quietud. Cabe mencionar que en esta etapa no solo existe la pulsión de muerte, también sigue activo el deseo que se expresa en diferentes ilusiones y proyectos de vida, las relaciones amorosas son más estables; asimismo, en las diferentes áreas como económicas, sociales, y de salud se pueden tener más claras las metas para la vida acompañadas de sabiduría, hay capacidad para sostener el cuerpo y el conocimiento es profundo, el amor y la fuerza son idóneas y de ejemplo. Este trabajo está dedicado a todos nuestros profesores, analistas y supervisores que están en la tercera o cuarta edad y que pertenecen a esta valiosa institución APM, los cuales derrochan conocimiento, educación, sapiencia y experiencia más allá de lo clínico. Los adultos mayores no están muertos ni discapacitados, es un proyecto de vida que se debe considerar y elaborar para esta etapa, ¿acaso el desarrollo psíquico deja de actuar por tener cierta edad? Hoy nos compete trabajar para la vejez y darle el justo valor a esta época del ser humano que es invaluable y capaz de sentir, amar, erotizarse y fortalecer más que nunca la individualidad del yo. El desarrollo psíquico no tiene fin, el cuerpo no siempre coincide con el desarrollo mental, de modo que el deseo sexual sigue presente, así como las ganas de vivir una relación íntima y significativa está presente. Cabe mencionar que nadie llega a la vejez sin traumatismos emocionales y relaciones más o menos perjudiciales, pero no podemos asumir que los adultos mayores no tienen deseo. Dejemos de ver la vejez como una época de vacío, tenemos que comprender que en el adulto mayor sigue habiendo posibilidad de evolucionar en su aparato psíquico nuevas funciones y en ocasiones particulares a pesar de la enfermedad, comprender que no habla del deterioro general. Es importante por ello saber de sí mismo, su entorno y circunstancias, para no permitir que los demás los hagan sentir inexistentes, o peor aún muertos en vida.

 

Fuente: https://www.bivipsi.org/wp-content/uploads/2022-apm-cuadernos-3-4-3.pdf

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