Análisis de la Dra. Delia Hinojosa Amavizca
1. No, no es normalizar ni justificable.
Incluso si no hay daño físico evidente, una cachetada, empujón o gesto brusco —aunque se diga que es en broma— activa una lógica de violencia. El cuerpo del otro no debe ser territorio de descarga impulsiva ni forma de comunicación afectiva. Hay mil maneras de jugar, pero la agresión no debería ser una de ellas.
2.El contexto importa, pero no lo justifica.
En el caso de Brigitte Macron y Emmanuel Macron, el video muestra una escena que ha sido calificada por su equipo como una “broma cómplice”. Aún así, el hecho de que se haya hecho público y haya generado incomodidad, muestra que este tipo de gestos no son neutros. Revelan algo más profundo sobre los modos de vincularse, y pueden tener implicaciones simbólicas (como la humillación, el dominio o la tensión contenida).
3. El problema de la “broma violenta”.
Cuando se naturaliza que el cuerpo del otro es “objeto de juego” violento, se abre la puerta a relaciones menos respetuosas. A veces ese tipo de gestos esconden agresión pasiva o dinámicas de poder. En psicoterapia de pareja vemos frecuentemente cómo esas pequeñas “bromas” son la punta del iceberg de un vínculo hostil, contenido o desplazado.
4. No se debe normalizar.
La violencia nunca debe confundirse con juego o intimidad. Ni en público, ni en privado. La normalización de la violencia, aunque sea sutil o simbólica, erosiona el respeto mutuo y puede escalar con el tiempo. No es “dramatizar” lo que ocurre; es nombrarlo con claridad para que no se perpetúe.
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