El cuerpo que habla: síntomas físicos que tienen origen emocional

El cuerpo que habla: síntomas físicos que tienen origen emocional

— Hay personas que van al médico una y otra vez por dolores o malestares que no tienen explicación orgánica. ¿Qué está pasando ahí?

Divulgación psicoanalítica • PsicoIntegra

“El cuerpo que habla: síntomas físicos que tienen origen emocional”

La Dra. Delia M. Hinojosa Amavizca explica la relación entre el cuerpo y la mente, y por qué a veces el cuerpo dice lo que las palabras no pueden.

— Hay personas que van al médico una y otra vez por dolores o malestares que no tienen explicación orgánica. ¿Qué está pasando ahí?

Que el cuerpo está hablando. Cuando algo no puede ser procesado psíquicamente — cuando una emoción no tiene palabras, cuando un conflicto no puede ser pensado, cuando un dolor no puede ser sentido como tal — a veces encuentra una salida a través del cuerpo. No es inventado, no es exagerado: es real. El dolor de cabeza crónico, la tensión muscular persistente, los problemas digestivos sin causa orgánica, la fatiga que no cede con el descanso: todos pueden ser formas en las que la psique se expresa a través del soma.

— ¿Freud ya hablaba de esto?

Sí, fue uno de sus grandes descubrimientos. Observó pacientes con síntomas físicos — parálisis, cegueras, dolores — que no tenían ninguna base neurológica. Lo llamó histeria de conversión: la idea de que el conflicto psíquico se ‘convierte’ en síntoma corporal. Después la psicosomática desarrolló mucho más esta idea, especialmente a partir del trabajo de pensadores como Pierre Marty, que yo sigo de cerca en mi práctica. La idea central es que hay una continuidad entre el cuerpo y la mente: no son dos cosas separadas sino dos registros de una misma experiencia.

— ¿Qué tipos de emociones o situaciones son más propensas a expresarse a través del cuerpo?

Las que no tienen un canal de expresión en la vida psíquica: las emociones que no se pudieron sentir, los duelos que no se pudieron hacer, los conflictos que no se pudieron pensar. También las situaciones de estrés sostenido donde la persona sigue funcionando ‘hacia afuera’ sin registrar el impacto que eso tiene por dentro. Y los traumas, especialmente los tempranos: experiencias que ocurrieron antes de que hubiera lenguaje para procesarlas y que quedan almacenadas en el cuerpo de maneras que pueden activarse mucho después.

— ¿Cómo saber si un síntoma físico tiene un componente emocional?

Hay algunas pistas. Que los estudios médicos estén bien pero el síntoma persista. Que el síntoma aparezca o se agrave en momentos de tensión emocional: antes de algo importante, después de un conflicto, en ciertos contextos relacionales. Que haya una correlación entre cómo está la persona en su vida y cómo está su cuerpo. Claro que siempre hay que descartar causas orgánicas primero: el cuerpo puede estar diciendo algo emocional y al mismo tiempo tener una enfermedad física. No son mutuamente excluyentes.

— ¿Qué puede hacer alguien que sospecha que sus malestares físicos tienen un origen emocional?

Lo primero es no descartarlo como ‘imaginación’, porque no lo es. Lo segundo es observar: ¿cuándo aparece el síntoma, en qué circunstancias, qué estaba pasando en la vida cuando comenzó? Esa investigación propia ya es un paso. Y lo tercero es buscar un espacio terapéutico donde el cuerpo y las emociones puedan ser pensados juntos. La psicoterapia psicoanalítica tiene mucho que ofrecer aquí, precisamente porque no trata los síntomas de forma aislada sino como parte de una historia y de un mundo interno que merecen ser escuchados.

Dra. Delia M. Hinojosa Amavizca
Psicoanalista • Directora de PsicoIntegra – Centro de Psicoterapia Integral
Miembro de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM) e International Psychoanalytical Association (IPA)
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