Dra. Delia M. Hinojosa Amavizca
PsicoIntegra – Centro de Psicoterapia Integral
En la clínica contemporánea observamos con creciente frecuencia fenómenos identitarios que interpelan nuestras categorías tradicionales de comprensión del sujeto. Entre ellos, el fenómeno de los therians —personas que refieren sentirse, en un nivel profundo de su identidad, vinculadas o identificadas con un animal— no debe abordarse desde la descalificación ni desde la simplificación diagnóstica, sino como una manifestación que expresa algo fundamental acerca de la constitución psíquica.
Más allá de las formas culturales específicas en que se presenta, este fenómeno nos confronta con una pregunta central: ¿qué permite que un sujeto se sienta humano?
El yo como construcción psíquica
Freud (1923) señaló que el yo es, ante todo, un yo corporal. Sin embargo, el cuerpo no es únicamente una realidad biológica, sino una experiencia psíquica que se construye progresivamente a partir del vínculo con los otros primarios. El niño llega al mundo en un estado de absoluta dependencia, y su sentido de sí mismo emerge a partir de ser sostenido, reconocido y significado por el otro.
Winnicott (1960) profundizó esta idea al describir que el self no existe desde el inicio como una entidad integrada, sino que se constituye a partir de la experiencia de ser sostenido psíquicamente por un ambiente suficientemente bueno. Es a través de esta experiencia que el sujeto llega a sentirse real, continuo y existente.
Cuando estas funciones fallan o han sido insuficientes, el sujeto puede desarrollar una vivencia de extrañeza respecto de sí mismo, de su cuerpo o de su condición humana. No se trata necesariamente de una pérdida del juicio de realidad, sino de una dificultad en la integración de la experiencia de sí.
La identificación con lo animal como solución psíquica
Desde esta perspectiva, la identificación con un animal puede comprenderse como una forma de reorganización psíquica. No constituye en sí misma una patología, sino un intento del psiquismo de encontrar una forma de coherencia interna frente a experiencias de fragmentación, vacío o no pertenencia.
Lo animal representa, en muchos casos, una forma de existencia percibida como más protegida frente a la complejidad emocional humana. El animal no está sometido a las exigencias del ideal, ni a la culpa, ni al conflicto intrapsíquico en el mismo grado en que el sujeto humano lo está. Puede representar fuerza, autonomía, invisibilidad, protección o capacidad de sobrevivencia.
Desde la perspectiva de las identificaciones, el sujeto puede recurrir a una identificación con una figura animal como una forma de estabilizar su experiencia interna, especialmente cuando el self humano ha quedado asociado a vivencias de vulnerabilidad, rechazo o desorganización.
André Green (1993) describió cómo, frente a fallas en la simbolización, el psiquismo puede recurrir a formas más primarias de organización para preservar su continuidad. Estas formas no deben entenderse como meramente regresivas, sino como soluciones que permiten al sujeto sostenerse frente al riesgo de desintegración psíquica.
No es necesariamente psicosis
Es fundamental distinguir este fenómeno de los cuadros psicóticos. En la mayoría de los casos, los sujetos conservan el juicio de realidad y son capaces de diferenciar entre su experiencia subjetiva y la realidad externa. No se trata de una creencia delirante en sentido estricto, sino de una vivencia identitaria que cumple una función organizadora.
Desde el punto de vista clínico, lo relevante no es la forma que adopta la identificación, sino la función que cumple en la economía psíquica del sujeto.
Una lectura desde la clínica contemporánea
Este fenómeno debe comprenderse en el contexto de una clínica cada vez más marcada por dificultades en la constitución del self, fallas en la simbolización y experiencias de vacío.
Autores como Winnicott, Green y Roussillon han descrito cómo, cuando el sujeto no ha podido constituirse plenamente a partir del vínculo, puede recurrir a formas alternativas de identidad para sostener su continuidad psíquica.
No se trata de una elección consciente ni de una simple moda cultural. Se trata, en muchos casos, de un intento profundo de existir psíquicamente.
El problema no es que el sujeto se identifique con un animal. El problema es que no haya podido sentirse plenamente humano.
Recomendaciones clínicas para padres, educadores y profesionales
Desde PsicoIntegra, proponemos una postura clínica basada en la comprensión, no en la descalificación.
1. Evitar la invalidación o la ridiculización
La descalificación de la experiencia subjetiva del niño, adolescente o adulto puede profundizar las fallas en la constitución del self. La burla, el rechazo o la confrontación directa tienden a intensificar el retraimiento psíquico.
La experiencia subjetiva debe ser escuchada y comprendida, no corregida de manera impositiva.
2. Comprender la función psíquica del fenómeno
Es importante preguntarse qué función cumple esta identificación. ¿Protege al sujeto de algo? ¿Le permite sentirse más fuerte, menos vulnerable, menos solo?
El síntoma no es el problema en sí mismo, sino la solución que el psiquismo ha encontrado frente a un conflicto más profundo.
3. Fortalecer el sentido de self humano a través del vínculo
La constitución del self ocurre en el vínculo. La presencia de un otro que escucha, que reconoce y que sostiene psíquicamente al sujeto permite que éste desarrolle progresivamente una mayor integración.
No se trata de confrontar la identificación, sino de fortalecer el yo.
4. Favorecer la simbolización
El trabajo terapéutico permite que experiencias que antes solo podían vivirse en el cuerpo o en la identidad puedan ser pensadas, simbolizadas y elaboradas.
La simbolización es el proceso que permite al sujeto habitar su humanidad.
5. Buscar atención psicológica especializada cuando sea necesario
Cuando estas vivencias generan sufrimiento, aislamiento, angustia o dificultades en el funcionamiento cotidiano, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental con formación profunda en el funcionamiento psíquico.
El objetivo del tratamiento no es eliminar la experiencia, sino comprenderla e integrar al sujeto en una experiencia más sólida y adecuada para sí mismo.
Una reflexión final
Ser humano no es únicamente un hecho biológico. Es una conquista psíquica.
Implica habitar un cuerpo, reconocerse en él, sentirse existente y ser reconocido por otro.
Cuando este proceso ha sido frágil, el psiquismo busca formas alternativas de sostenerse.
El fenómeno therian nos recuerda que la identidad no es un dato dado, sino una construcción que depende del vínculo, del reconocimiento y de la posibilidad de ser pensado por otro.
En PsicoIntegra, entendemos que detrás de cada manifestación subjetiva hay una historia que necesita ser escuchada.
Porque lo que no se escucha, se actúa.
Y lo que se escucha, puede transformarse.